¿Para qué sirven?
Una autoridad suiza no puede comprobar por sí misma cada firma o sello extranjero. La apostilla o la legalización confirman que el documento fue expedido por una autoridad competente del país de origen.
La apostilla
La apostilla está prevista en el Convenio de La Haya de 1961. Entre los países que lo aplican basta un único certificado, la apostilla. La expide una autoridad designada en el país que emitió el documento.
La legalización
Para los países que no aplican el convenio suele hacer falta una legalización en varias etapas, que a menudo pasa por autoridades del país de origen y después por una representación consular. El procedimiento exacto depende del país.
¿Y la traducción?
El traductor no expide apostillas ni legalizaciones. En la práctica, primero se obtiene el documento con su apostilla o legalización y después se traduce todo.
Cada autoridad suiza fija sus propios requisitos: pregunte siempre si exige una apostilla, una legalización, una traducción certificada o varios de estos elementos.
Estas guías ofrecen orientaciones generales. Los requisitos precisos los fija siempre la autoridad que tramita su solicitud.